lunes, 17 de febrero de 2014

Capítulo 25.

    Al día siguiente me levanté temprano, aún quedaban dos horas para que Sabi viniera a por mí, así que me vestí y decidí dar una vuelta por el barrio.
  No había desayunado, y al pasar por delante de una cafetería me dio hambre. Mire en mi cartera, tenía dinero suficiente para tomar un café. Me senté en una mesa al lado de la ventana pedí un descafeinado, no llevaba para más.
Estaba tomando tranquilamente mi café cuando un chico se sentó en la otra silla que había en la mesa.
-Hola guapa-me dijo sonriendo.
-Hola-dije extrañada.
-No te importa que me siente, ¿verdad?
-Supongo que no-dije aún confusa.
El chico pidió un chocolate a la taza y dos tostadas, una me la dio a mi. Intentó sacar conversación, yo no comprendía el interés que mostraba.
-¿Eres de aquí?-me preguntó.
-No.
-Que pena, esperaba que me pudieras enseñar la ciudad.
-Pues no va a poder ser.
-Ya bueno…¿Y por qué no la exploramos juntos?-dijo acercándose a mi.
-Voy a ir con una amiga-dije alejándome.
-Iré con vosotras ¿cuándo?- dijo muy dispuesto.
-¿Quién te ha invitado?-dije un poco borde.
-No necesito que me invites.
-Pues yo creo que sí, y nadie te ha invitado.
-Vamos, no te enfades preciosa.-dijo intentando acariciarme el pelo.- ¿Cómo te llamas? Se me olvidó preguntar.
-Laura.- dije echándome hacia atrás en la silla.
-Yo me llamo Michael pero, por favor, llámame Mick.
-De acuerdo Michael- sonreí.
-En serio, llámame Mick.
-Ya veremos…-dije haciéndome la interesante, al final me estaba divirtiendo y todo.
-¿Entonces puedo ir con vosotras?
-Mm.. Mejor no, otro día. Debería irme ya.
-Espera un momento.
Mick llamó a la camarera, le pagó el desayuno de los dos, a lo cual yo no protesté, y le pidió un bolígrafo. La camarera se lo dio y se fue.
-Déjame tu brazo-dijo cogiéndomelo sin darme tiempo a reaccionar.
Me escribió su número y su nombre.
-¿Me llamarás?-dijo mientras me levantaba para irme.

-No creo –dije saliendo por la puerta de la cafetería y dirigiéndome a casa de mi tía.   

viernes, 14 de febrero de 2014

Capítulo 24.

   El tren llegó a la estación de Londres, cogí las maletas y bajé. Mi tía me estaba esperando.
-Hola Laura ¡Cuánto tiempo!
-Hola-respondí abrazándola y disimulando mi tristeza.
-Como has crecido, seguro que ya tienes un novio ¿eh?-dijo mi tía riendo.
-No jeje – dije acordándome de John.
-Ya se que esto es muy duro –dijo mi tia cambiando su tono de voz- pero creo que irse a Estados Unidos sería aún peor ¿No crees?
-Claro, gracias tata- la abracé.- y… una pregunta..¿Crees que por mi cumpleaños a algo así, no sé, podrías…llevarme a Liverpool?
-Claro que sí, ¡siempre que quieras!
-Oh gracias-la volví a abrazar.
  
   Fuimos a su casa y dejé las maletas en la habitación de invitados, que ahora era mia. Estaba en el piso de arriba. Las acababa de terminar de deshacer cuando me llamó:
-¡Laura!¿Puedes venir?
-Claro, ya voy.
  Guarde la maleta bajo la cama y bajé, al final de las escaleras estaba la entrada de la casa, allí estaban mi tía, otra mujer y una chica de aproximadamente mi edad.
-Hola- saludé sonriente a la visita.
-Mira Laura, estas son las vecinas, Elizabeth Gallagher y su hija Sabine, tiene 16 años.
- Hola - dijeron ellas al unísono.
- Han venido a tomar el té - continuó mi tía- vosotras si queréis podéis subir a terminar deshacer tus maletas.
-Vale-dijimos Sabine y yo a la vez.
Reímos y nos miramos divertidas. Subimos a mi habitación y la invité a sentarse. Sabine era una chica un poco más baja que yo, con unos ojos más negros que el azabache, el pelo castaño claro y muy largo, además, era risueña y enérgica. Me sonrió y me preguntó:
-¿Cómo es Liverpool?
-Oh, bueno está bien-sonreí.
- ¿Qué te has dejado allí?- preguntó levantando una ceja.
-Pues unos muy buenos amigos, una de ellos se apellida como tú, Gallagher-respondí nostálgica.
-Mola- me sonrió- ¿Y algún novio?
-Ah… Bueno.- dije mirando al suelo.- Novio… un novio ya no.
Sabine me miró preocupada.
-¿Qué ha pasado? ¿A quién le pego?

  Reí. Le conté a Sabine todo con detalle, ella me inspiraba confianza, y tenia el presentimiento de que sería mi compañía durante mi estancia en Londres. Cuando termine se levantó medio sobresaltada e insultó de varias maneras a John mientras yo me reía.

-Bueno-dije cuando paramos de reír.- ¿Me ayudas a colocar mis pósters?
-Sí- dijo Sabine entusiasmada.

Saqué una cajita donde tenía los pósters y fotos y le dí unas chinchetas a Sabine para que empezara a colgar. La mayoría eran de Elvis, los había conseguido en revistas y periódicos. Cuando se acabaron los pósters quedaban las fotos, fuimos cogiéndolas una a una, al principio le explicaba a Sabi quienes eran cada uno de mis amigos, luego las ponía sin preguntar. La última foto la cogió ella, pero en vez de ir a ponerla en la pared, se quedó de pié mirándola.
-¿Quién es?-preguntó dándome la foto y casi segura de la respuesta.
-John-respondí sentándome en la cama.
En la foto salíamos John y yo casi besándonos, era muy bonita en realidad, pero a la vez dolía y mucho. Metí la foto en la caja y la guardé en el armario. Me dí la vuelta, miré a Sabine sonriente y le dije que bajáramos a tomar el té.


Sabine y su madre se fueron más tarde, Sabi y yo quedamos en vernos la mañana siguiente para enseñarme la ciudad. Después cenamos mi tía y yo. Subí a mi habitación y empecé a escribir la carta que le mandaría a Irene (y a todos los demás) al día siguiente.



lunes, 10 de febrero de 2014

Capítulo 23.

   Íbamos ya por la calle en la que yo vivía, justamente cuando íbamos a pasar por delante de la calle donde vivía John él salió de esa calle.
-Laura...-dijo parándose en seco al verme.
  Yo giré la cara y seguí andando en dirección a mi casa.
-¡Laura espera! -gritó corriendo detrás mía, yo aceleré el paso.
-Déjala Lennon-dijo Paul agarrándolo-¿No ves el daño que le has hecho?
-Suéltame-le dijo John de mala gana.
-¡Laura!-volvió a llamarme, cuando llegó a la puerta yo ya la había cerrado.
       Desde dentro de mi casa vi como le daba una patada al una piedra y se iba enfadado, y como le decía Paul que le dejase en paz. Subí a mi habitación y me fui a dormir, aunque primero me eché a llorar.
        A la mañana siguiente me levanté y preparé todo lo que me iba a llevar, que era realmente todo. Apenas saludé a mis padres y me fui a buscar a Irene y los demás.
        Llegué a casa de Irene, muy temprano para ella al parecer, y me la llevé a por  George, después a por Nerea y a por Paul, fuimos a un parque al que solíamos ir. Todo el tiempo notaban que yo no estaba bien, apenas hablamos hasta llegar allí.
-¿Qué nos querías contar Laura?-preguntó Nerea.
    Yo intenté responder pero no sabía como empezar.
-Creo que lo sé-dijo Irene.
-No Ire, eso también, pero es otra cosa-respondí.
-Entonces, ¿Qué es?-preguntó George.
-Yo sí que lo sé-dijo Paul.
-¿Ah sí?¿Qué es?-le preguntó Nerea.
-Pues-empecé a decir- ayer, mis padres... me dijeron... que.... que...
-¿Qué?-preguntó Irene preocupada.
-Que se van a Estados Unidos...
-¿¡QUÉ!?- me interrumpieron gritando Irene, George y Nerea.
-No pero... yo no me voy allí.
-Ah menos mal-dijeron Irene y Nerea.
-¿A dónde te vas entonces? -dijo George, que parecía haber comprendido que yo me iba.
-A Londres...
   Nerea me abrazó de sopetón y empezó a llorar en mi hombro, lo cual me hizo a mí llorar igual. Seguidamente Irene también me abrazó, y luego Paul y George.
Estuvimos bastante rato abrazados, cuando nos separamos nos sentamos en la hierba en círculo.
-Oye Laura…-dijo Nerea aparentemente nerviosa o algo cortada.
-Dime.
- ¿Y John?
-Oh, bueno –me dio un bajón- verás…
-Luego se lo explico yo- dijo Irene.
-Yo…-dije- debería irme. Salgo para Londres en una hora.
-Te acompañamos a casa- dijo Nerea.
   Fuimos andando muy lentamente, ninguno quería llegar. Despedirse de su amiga, no volver a verla, había silencio, pero en el silencio se notaba como empezaban ya a echar de menos todo lo que habíamos hecho juntos. Yo los iba a echar más de menos que a nadie.
   Llegamos a la puerta y quisieron esperarme y acompañarme a la estación de tren. Fuimos todos juntos, incluidos mis padres. Después de una emotiva despedida subí al tren, los veía desde la ventana y me despedía tristemente. El tren se puso en marcha y me despedí mirando a mis padres y a mi hermana, que según se movía el tren iban quedando más lejos.

   Ahora un largo y triste viaje me esperaba. Decidí dormirme, no tenía nada mejor que hacer en aquel solitario y frío compartimento del tren que me alejaba cada vez más y más de mi hogar, mis amigos y mi familia.

viernes, 7 de febrero de 2014

Capítulo 22.

     No era capaz de concebir la idea de que tendría que irme, dejar todo, a mis amigos, compañeros, mis lugares favoritos de Liverpool, los recuerdo... Solo imaginarlo me daba angustia.
-En realidad no-respondió mi madre a mi anterior pregunta.
-¿Entonces?
-Hemos pensado que lo mejor será que tú te vayas a casa de tu tia en Londres y nosotros nos iremos a Estados Unidos, de momento esta bien.
-¿Y cuando nos iremos?
-Mañana por la tarde, casi de noche-dijo mi padre.
-¿¡Qué!?-exclamé sorprendida-¿¡No me lo habíais dicho !?
-Porque sabíamos que pasaría esto.
-¿Os parece raro que me enfade? ¡Mi vida va a cambiar por completo!
-No hija-dijo mi madre cariñosamente- pero...
-¡¡Dejadme en paz!! necesito ir a respirar-dije dirigiéndome hacia la puerta de casa.
-¿A dónde vas hija?
-A despedirme de mi vida.-salí y cerré la puerta.
      Empecé a andar por la calle, aún era temprano así que comencé a ir a los sitios que más iba a echar de menos, incluido el instituto. Cuando había estado ya por todos lados y me cansé de andar pensé que debía ir a contarle a alguien lo que pasaba, porque me sentía mal y no quería seguir llorando en mitad de la calle. A Irene le había dado la lata lo suficiente por un día, y como no me apetecía andar fui a casa de Paul, que estaba  más cerca. Llamé a la puerta. Me abrió el padre de Paul.
-Hola buenas tardes-saludé-¿Esta Paul en casa?
-Si claro, pasa.-dijo abriendo más la puerta. Yo entré.
-Gracias.
-¡Paul tienes visita!- le llamó su padre.
-¿Es mal momento señor McCartney?
-No, que va, no te preocupes.
-Ya estoy-bajó las escaleras Paul.- Ah,Hola Laura, no te esperaba aquí.
-Hola-saludé tímida.
-¡Anda!  ¡Se me quema la cena!-fué al corriendo a la cocina el padre de Paul.
-jajajajajaja- reimos Paul y yo.
-¿Y eso que has venido Laura? Espera...¿Estabas llorando?
-Pues... sí.
-Anda ven, sube-dijo acariciandome el pelo.
-Vale-dije siguiéndole por las escaleras hasta su habitación.
-Siéntate en la cama-me dijo amablemente.
-Gracias-me senté, él se sentó al lado.
-¿Que ha pasado?-dijo cogiéndome las manos.
-Oh, esque no me lo puedo creer, John me ha engañado, con otra chica.-empecé a llorar.- Nos peleamos y encima ahora mi madre me ha dicho que nos vamos a mudar.
-¿¡¿¡Qué!?!? ¿¡Cómo que te mudas!?
-Yo me voy a Londres y mis padres a Estados Unidos-dije llorando.
-No, no me digas eso Laura...
-Y encima- empecé a llorar más fuerte- John me engaña, no puedo con esto...
    Paul me abrazó y al ver que no servia de nada, que seguía llorando desesperadamente, me besó. En los labios. Me dejó de piedra.
-¡Paul!
-Shhh-me abrazó de nuevo.
-¿¡Pero que haces Paul!? ¿¡Me lo puedes explicar !?-dije alterada.
      Pero en vez de explicarlo se rió y me volvió a besar, otra vez el los labios, volviendome a dejar helada. No sabia que pensar, él no parecia de esos, de ese tipo de chicos.
-Tranquila, solo lo he hecho para que dejases de llorar-me dijo sonriente.
-¿Qué?- dije aún confusa.
-¿No ves? Has dejado de llorar-dijo él aún sonriente.
-Bueno... sí-dije confusa.
-¿Lo entiendes ahora?
-¿Pero tu ves normal eso? ¿Qué diría Nerea?
-Nada, no la estoy engañando, solo eres mi amiga y te he dado un beso porque sino te iba a dar un iptus ¿Vale?
-Sí... supongo. Gracias-dije abrazándolo de nuevo.
-Te encuentras muy mal ¿verdad?
-Sí, mucho-dije empezando a llorar otra vez.
-No llores, por favor, no me gusta verte así.
-Perdón-dije secándome las lágrimas.
-No pidas perdón Laura-continuó abrazándome.
-Gracias Paul, muchas gracias. Creo que debería irme a casa ya.
-No, no te vayas , es de noche y no quiero que vuelvas sola a casa.
-Entonces ¿Qué hago?
-Quédate a cenar y luego te acompaño ¿vale?
-Bueno, si no molesto...
-Claro que no, te quedas-dijo sonriente Paul.
-Vale, pero me de un poco de vergüenza bajar asi y...
-Entonces traeré la cena aqui-me interrumpió.
-¿Seguro?¿No te importa?
-Claro que no, en seguida vuelvo.

        Paul bajó, yo mientras llamé a mi casa y le dije a mi madre que me quedaba en casa de una amiga a cenar, no me apetecía dar explicaciones de quien era Paul. En seguida volvió  con una bandeja con dos vasos, dos tenedores, dos cuchillos, y dos platos de macarrones a la boloñesa. Cenamos en poco tiempo y luego me acompañó a mi casa, aunque por el camino hubo "sorpresa". 

martes, 4 de febrero de 2014

Capítulo 21.


    Volvia a casa desde el instituto un viernes, justo estaba a punto de llegar a la puerta.
-¡¡Laura!! ¡¡Laura!!- me llamó una voz de chico.
-¿Si?-me dí la vuelta-¡Ah! John, hola.
-Hola - me dijo cogiendo aire, había venido corriendo.
-¿Qué quieres?
-¡Buenas noticias! -dijo sonriendo muy alegre.
-¿Cuales?
-¿Hay alguien en tu casa?
-Mm..  Creo que no, hoy es viernes-Fuí hasta la puerta y ví la nota de siempre «Ya nos hemos ido, la comida esta en el frigo XX mamá»- Efectivamente , nadie.
-Vamos, te lo cuento dentro.
-¿Te quedas a comer?- pregunté abriendo la puerta.
-Vale, genial.
-¿Qué noticias buenas son?

   {VISTA DE IRENE}

     Hoy no había ido al instituto, total, apenas quedaban unos dias para terminar. Pero no había faltado a clase por eso, era por la resaca. La noche anterior salí con George, él se fue a casa y yo me quedé por ahí, tenía ganas de fiesta. Cuando ya iba un poco borracha, pero aún puedo recordar el momento, ví algo asqueroso. Horrible. Escalofriante. Quizás no tanto, pero casi vomito todo lo que llevaba dentro.
      Estaba andando por un parque para acortar el camino, estaba oscuro y se veía poco, pero lo pude distinguir perfectamente. Ser repugnante. A él y otra chica que claro, no era su novia, no, porque su novia de verdad era Laura. Y él era un cerdo.
       Cuando ví a John apoyado en un árbol enrollandose con otra chica no me lo pude creer, me acerqué a mirar y ni se dieron cuenta. La chica empezó a bajarle los pantalones y eso ya fué demasiado. Me acerqué corriendo y empujé a John.
-¿¡¿¡ QUE TE CREES QUE ESTAS HACIENDO!?!? ¡¡CERDO!!-grité empujandole, parecía que ya no estaba borracha.
       La chica se quedó alucinada, de rodillas en el suelo. Y John, bueno, se subió los pantalones rápidamente y se puso de pie.
-Idene yo...
-¡¡No!!  ¡ Tú nada ! ¿Como has podido?-le interrumpí.
-No, no, ezque...-John también iba borracho, se notaba.
-¡Dejaló! -dije casi pegandole y dandome la vuelta, a todo esto la chica se había ido corriendo.
-¡Noo!  No ze lo digadaz a Lauda, pold favod-rogó John.
-Ahora no es momento de discutir esto-dije alejandome con lágrimas en los ojos, no sabía porqué.
-¡Irene!-me llamó, pero yo seguí andando y me fuí.

     Y ahora, en mi casa, esperando a que Laura llegue a casa para decirselo, la iba a llamar en cuanto fueran las 2 y media. No podia ocultarle eso a mi amiga, John era un cerdo. Miré el reloj, las 2:25, y llamé.

        {MI VISTA }
-Pues verás...- empezó a contar John.
-¡¡RING RING!! -sonó el telefono.
-Espera-dije riendo.-¿Sí?-descolgué el aparato.
-¿Lau?-sonó la voz de Irene muy seria.
-Si.
-¿Estas sola? ¿Está tu familia en casa?
-Si, mi familia no está...
-Genial-me interrumpió,-voy.-colgó.
-¿Quién era?-preguntó John.
-Es Irene, que viene.
-¿¡Irene!?-preguntó John asustado.
-Si, ¿pasa algo?-respondí extrañada.
-No, que va...- dijo John levantandose de donde estaba sentado.-¿Te ayudo a hacer la comida?
-Genial-dije andano hacia la cocina- solo falta la ensalada ¿Cortas tu la zanahoria?
-Vale.

   { VISTA DE JOHN}

   Seguí a Laura a la cocina, me dio la zanahoria y un cuchillo, empezé a cortarla mientras ella lavaba la lechuga.
- Bueno, cuentame lo que me ibas a decir, me tienes intrigada-me dijo Laura.
-Pero si no es para tanto-dije sonriendo.
-O mejor esperamos a que llegue Irene y lo cuentas-dijo entusiasmada.
-Lo que quieras-reí.
   Seguí cortando y empezé a pensar en lo que pasaría cuando viniese Irene, ¿Le contaría lo que vió? Oh, estaba tan borracho... No recuerdo ni la cara de la chica, no recuerdo nada de ella, lo único que recuerdo fue cuando llegó Irene, y aún asi esta borroso. No debí beber tanto, todo es culpa mia...
-¡John!-gritó Laura.
-¡AAAAHHH!
-Serás torpe, ¿Cómo te has cortado?-dijo cogiendome la mano.
   Estaba tan distraido que casi me corto el dedo, menos mal que Laura me vió y me avisó a tiempo, me llevó al cuarto de baño y me puso el dedo en el labavo bajo un chorro de agua fría.
-Ah, garcias-dije.
-De nada, no parece nada grave...
-DINGO DONG -interrumpió el timbre.
-Voy a abrir, dejaló bajo el chorro, cuando deje de sali sangre ponte una tirita, aqui están.-me dió la caja de tiritas.
    {VISTA DE LAURA}
    Fuí a abrir la puerta y me econtré a Irene un poco rara, angustiada o algo así.
-Hola, Ire ¿Qué te pasa?
-Laura...-dijo casi llorando.
-Dime -dije haciedola entrar y cerrando la puerta.
-Anoche, cuano volvía de fiesta, ví a John... Con otra chica, en un parque.
-¿Qué?-dije quedándome rígida como una piedra.
-Pues que él estaba ahí con una chica, y ella le bajó los ... bueno.
-No-empezé a llorar de pié en me dio del salón.
-Si, lo siento Laura-dijo Irene angustiada.-no te lo podía ocultar.
     En ese momento apareión John por el pasillo muy preocupado, me quedé mirándolo con la misma expresión de sorpresa y confusión. Lo miré de arriba a abajo, no me podía creer que hubiera hecho eso, el chico que me decía que me quería. Las lágrimas que me caían de los ojos empezaron a distorsionarme la vista, me sequé con la mano.
-¿¡Qué le has dicho!?-gritó John dirigiendose a Irene.
-¡¡La verdad!!-repondió Irene gritando tambien.
-¡¡NO!!¡¡Tu no sabes nada!!-gritó más fuerte John.
-¡¡SE LO QUE VÍ!!- siguió luchando Irene.
-¡¡ESTABA BORRACHO!!-volvió a gritar él.
-¡¡No es excusa !!- respondió ella.
-John...-susurré con toda la voz que conseguía que saliera de mi.
    Los dos me miraron, John hizo el amago de acercarse a mi, pero yo lo corté terminado la frase.
-...fuera de mi casa-dije si apenas voz.
-¿Cómo?- preguntó aún sabiendo lo que le había dicho.
-Vete de mi casa-alzé la voz.
-Pero Laura...
-¡¡VETE!!- grité llorando.
    John retrocedió y fue hacia la puerta, la abrió, salió y antes de cerrar dijo:
-La noticia era que me cambio de instituto, ya me han admitido.
-Mejor para ella.-le cerró Irene la puerta bruscamente.
     Me quité el collar que me había regaldo John y lo tiré por la ventana al jardin delantero, ni me molesté en mirar donde acabó. Después me tiré al sofa a llorar.
-Supongo que no tienes hambre-me dijo Irene acariciandome.
-No-dije llorando entre los cojines.
-Bueno, recogeré la cocina, no te preocupes.
-Comete la comida, o mi madre me hechará la bronca-dije.
-Vale.
     Me quedé durmiendo, y cuando me desperté eran las  5 y media de la tarde, Irene me había llevado a mi habitación. Entoncés, entro por la puerta.
-Ya se ha levantado la bella durmiente-dijo sonriendo.-¿Cómo estas?
-No ha sido una pesadilla, ¿verdad?
-No-dijo abrazandome.
-En media hora llegará mi madre, mejor me voy levantando.
-Vale, yo me tengo que ir ¿Estarás bien?-me dijo.
-Claro, vete tranquila-dije sonriendo.
      Exactamente a la media hora apareció mi madre, y también venían mi padre y mi hermana, pero ellos  no deberían haber llegado hasta más tarde, algo pasaba.
-Hola, ¿ No llegais un poco pronto?
-Si-dijo mi madre- esque tenemos que hablar todos.
-¿Qué pasa?-pregunté preocupada.
-A tu padre le han transladado a Estados Unidos a trabajar-dijo mi madre seriamente.
-¿Nos tendremos que ir todos allí a vivir?

domingo, 2 de febrero de 2014

Capítulo 20.


     Yo creía que andábamos sin rumbo pero de repente estábamos de vuelta en casa de Irene.
-¿Qué hacemos aquí?-pregunté a Irene.
-No sé-dijo poco convincente.
-Bueno, ya que estamos entramos, ¿no? -dijo  Nerea guiñando un ojo a Irene.
     Yo entré junto con los demás sin rechistar, pero no entendía que hacíamos allí. Irene abrió la puerta con su llave y me hizo pasar primero, cuando entré un montón de gente de mi edad exclamó:¡¡Felicidades Laura!! Me llevé una sorpresa, no me esperaba eso.
-Hemos invitado a algunas amigas del instituto-dijo Nerea.
-Esperamos que todas te caigan bien-dijo Irene.
-Claro no hay problema-dije contenta con la sorpresa.
-Y yo he invitado a mis amigos de la banda-dijo John.
-Genial ¿Me lo presentarás?
-Claro, ven.
     John me presentó a sus amigos de la banda, eran todos muy simpáticos y ,hay que decirlo, guapos.
-¿Quién quiere tarta? - apareció Irene por la puerta de la cocina.
-¡Yo! ¡Yo!- dijo George riendo entusiasmado.
-Tu calla-le dijo Irene riendo.- Que seguro que te has comido casi toda la masa haciéndola.
-¿Las has hecho tu George? -pregunté sorprendida.
-Sí,- respondió muy alegre- me encanta hacer comida, pero aún más comerla.
-Jajajaja pues voy  a probarla- dije cogiendo un plato donde Nerea había cortado un trozo y me lo daba.
-jejé-rió George esperando mi respuesta.
-¡Um! ¡Esta buenísima!- dije sin apenas terminar de masticar.-Cocinas genial George.
-Gracias- dijo él muy contento.
    Todos comimos tarta, John, los de su grupo, Irene, Nerea, las otras chicas, George, Paul y yo. Estaba realmente deliciosa, de chocolate. Cuando recogimos John vino a decirme que se iba a ir con un par de chicos del grupo a traer hielo y alcohol.
-¿¡Qué!? ¿¡Alcohol!?- dije alterada.
-Si, ¿Qué tiene de malo?-respondió John.
-Nada, da igual.
-Tranquila no traeremos mucho, vamos a coger botellas de mi casa, no puedo coger demasiadas o se darán cuenta-dijo uno de los chicos.
-Lo mismo digo-dijo el otro chico.- Solo podré coger un poco.
-Bueno, lo que querais-dije poco convencida.
-En seguida volvemos Laura-dijo John saliendo por la puerta y guiñandome un ojo.
       A la media hora o menos volvieron, traían casi todo en cantimploras, y alguna que otra botella de cerveza suelta.
-¿Quién quiere cerveza ?- entró John levantando en alto lo que traía.
-Espera John-dijo Irene- antes de ponerte borracho vamos a darle a Laura los regalos.
-Oh, no teniais por qué-dije emocionada.
-Yo no me pondré borracho-reprochó John.
      Cada uno me dió su regalo, John me regaló un colgante de plata de una manzana que llevaba grabado:    I'll always be there, with you. «Siempre estaré ahí, contigo».Irene me regaló de broma un anillo de plástico que ponía: Amo a Irene , George me regaló con Irene unos discos de Rock n'Roll. Paul y Nerea me regalaron papel y lápices de buena calidad para que pintase. Las otras chicas me compraron ropa entre todas;  una camisa azul, otra rosa claro con fresas, un pantalón y una falda.Los chicos de la banda de John habían puesto dinero para su regalo.
- Oh, me encantan son todos geniales, gracias-dije emocionada.
-De nada -dijeron algunos sonriendo.
-John, me encanta, es precioso ¿ Cómo has podido gastarte tanto?
-Anda calla-dijo John dandome un beso.
     Después empezaron a sacar el alcohol, yo no quería asi que me fuí a la cocina a por un vaso de agua, y me encontré a Paul haciendo lo mismo.
-Hey Paul, ¿ Tu no quieres un cubata?
-No, que va, yo no bebo.
-Pues ya somos dos-dije riendo.-¿me pasas un vaso?-me senté en una silla de la mesa, él estaba apoyado en la encimera.
-Claro, toma-dijo dándome el vaso, yo me eché agua.
-¿Y Nerea? -pregunté.
-Bueno, ella creo que si bebe.
-Ah, como acaben todos borrachos yo no los llevo a casa.
-Que se ocupe Irene -dijo riendo.
-jajajajaj es su casa-reí.
        A las dos horas ya estaban bastante bebidos, Nerea estaba atontada en un sillón, John y sus amigos borrachos perdidos, Irene estaba "contenta" y las otras chicas ya se habían ido. Paul y yo éramos los únicos en buen estado.
-Ire, creo que ya deberías dejar de beber-le dije amablemente.
-¡Anda Laura! Estás amargada, disfruta un poco-me respondió Irene, si era cabezota normal, con los efectos del alcohol ya era imposible.
-Dejalá Laura-me dijo Paul.- Provemos con Nerea a ver que dice.
-Vale-fuimos hacía Nerea.
-Nerea cariño-dijo Paul.-¿Estás bien?
-¿¡Yo!? Ezztoy pedfeeectamentde, ¿Ezque noo me veez?
-¿Quiéres irte a casa?-preguntó Paul con toda la dulzura del mundo.
-¡No! Zi me lo ezztoy pazando geniaad ¡¡Yujuu!! ¡¡Fieztaa!!
-Será mejor que esperemos a que se duerma-le dije a Paul.
-Si-se resignó-¿Lo intentamos con John y los demás?
-Pues no sé... Me da miedo que se ponga vioento o algo.
-Bueno vale, pues por lo menos escondamos lo que queda en esas botellas.
         Nos deshicimos de todo el alcohol que pudimos y al final se quedaron dormidos, yo me tuve que ir a mi casa para no llegar tarde y Paul hizo lo mismo, no nos podíamos encargar de todos, aunque nos sabía mal dejarlos así. Los pusimos más o menos cómodos y los tapamos con sábanas. Paul me acompañó a casa, con suerte llegué pronto.


[Las cosas nos fueron bien a todos, ya quedaba poco para el verano, para pasar más tiempo junto a John y mi amigos, para pasarme el día fuera perdida ... O quizás no.]


Bueno :) los comentarios están respondidos y me alegro de que os guste leer mi fic, de verdad <3